Where the utopia is possible
Background Illustrations provided by: http://edison.rutgers.edu/
La  figura de Cindy Sherman es un magnífico ejemplo de cómo la fotografía  es hoy una de los muestrarios de expresión artística más ricos, pues es  desde la fotografía y sólo desde ella, desde la que Cindy Sherman se ha  convertido hoy en uno de los referentes más importantes del arte actual.   Nacida en New Jersey, estudiará en Nueva York iniciando muy pronto su  carrera artística, que en cualquier caso podría dividirse hasta ahora en  varias fases, aunque siempre con una constante, la referencia a la  figura de la mujer y su posición crítica al respecto.  En una primera etapa Cindy Sherman iniciará una serie de retratos  fotográficos que rompen el modelo tradicional, porque trascienden al  sujeto retratado, convirtiéndolos en pretextos con los que representar  estados de ánimo o emociones, así como estereotipos de mujeres, que  representa con humor e ironía. Son sus famosas film stills o “fotos fijas”, también conocidas como “películas congeladas” , en las  que muchas veces la retratada es ella misma pero transfigurada en ama  de casa, en prostituta, secretaria, actriz o bailarina, es decir en  arquetipos de mujer que ella reproduce siempre en blanco y negro, en  fotos de pequeño tamaño y en entornos de las décadas de los años  cuarenta, cincuenta y sesenta, en los que esos arquetipos se afirman de  forma más estereotipada.  Pero ese humor con el que trata sus retratos de la primera fase pronto  se trasmuta en una orientación completamente distinta, en la que  progresivamente va ganando terreno la imagen de lo grotesco, lo  terrorífico e incluso lo repugnante, con la intención abierta de  provocar sin indulgencia al espectador. Ya ocurre así con sus homenajes  femeninos a la Historia del arte, serie de retratos en los que la mujer  se representa como personajes famosos de las obras de arte, así la Fornarina de Rafael o la Judith de  Boticelli, pero lejos de representarlas como aquéllas, las transforma  completamente, reproduciéndolas desnudas o embarazadas y envueltas en  entornos siempre provocativos.  Pero aún dará un paso más en este camino hacia lo abyecto con la que  fustigar al espectador para ahondar de esta forma en la crítica al trato  y la condición de la mujer. Así, las fotos que realiza a finales de los  ochenta, en las que  proliferan comidas que se pudren, penes de  plástico rociados de ketchup e incluso mezclas repugnantes que provocan  arcadas. Es la plasmación culminante de lo feo en el arte como elemento  de expresión y como símbolo. En la misma línea se incluyen también sus  series conocidas como Sex pictures, en las que toca el tema sexual pero  con la misma estética truculenta: muñecas sexuales desmembradas, sexo  con armas, sexo con máscaras terroríficas, etc. Las fotos se han hecho  mucho más grandes y el blanco y negro de las primeras años ha dado paso a  un color rutilante y chillón con el que subrayar el tono agrio y  agresivo de sus fotos, que últimamente reinciden en el tema terrorífico  que parece haberse convertido en uno de sus principales referentes.  Tampoco es el único. Sus fotos insisten en la crítica al papel de la  mujer en la sociedad actual, pero no es ajena tampoco a la crítica  social más amplia, objetando de las tiranías de la publicidad, la moda o  los medios de comunicación, tratando igualmente temas relacionados con  la violencia, la política o la sexualidad, utilizando como vehículos de  expresión imágenes relacionadas con los medios de comunicación de masas,  más directos y fáciles de entender  En cualquier caso, la fotografía de Cindy Sherman no nos deja  indiferentes. Es otra forma de entender la imagen, que algunos han  relacionado con el arte Conceptual y más lejanamente con el Surrealismo,  y que se relaciona también con el trabajo de otras mujeres que en  muchos sentidos coinciden con ella, caso de Bárbara Kruger, Mona Hatoum o  Jenny  Holzer. Aunque como hemos dicho, lo más importante es que no se  tata de una fotógrafa con aspiraciones artísticas, se trata de un  artista que utiliza como instrumento la fotografía.

La figura de Cindy Sherman es un magnífico ejemplo de cómo la fotografía es hoy una de los muestrarios de expresión artística más ricos, pues es desde la fotografía y sólo desde ella, desde la que Cindy Sherman se ha convertido hoy en uno de los referentes más importantes del arte actual.

Nacida en New Jersey, estudiará en Nueva York iniciando muy pronto su carrera artística, que en cualquier caso podría dividirse hasta ahora en varias fases, aunque siempre con una constante, la referencia a la figura de la mujer y su posición crítica al respecto.

En una primera etapa Cindy Sherman iniciará una serie de retratos fotográficos que rompen el modelo tradicional, porque trascienden al sujeto retratado, convirtiéndolos en pretextos con los que representar estados de ánimo o emociones, así como estereotipos de mujeres, que representa con humor e ironía. Son sus famosas film stills o “fotos fijas”, también conocidas como “películas congeladas” , en las que muchas veces la retratada es ella misma pero transfigurada en ama de casa, en prostituta, secretaria, actriz o bailarina, es decir en arquetipos de mujer que ella reproduce siempre en blanco y negro, en fotos de pequeño tamaño y en entornos de las décadas de los años cuarenta, cincuenta y sesenta, en los que esos arquetipos se afirman de forma más estereotipada.

Pero ese humor con el que trata sus retratos de la primera fase pronto se trasmuta en una orientación completamente distinta, en la que progresivamente va ganando terreno la imagen de lo grotesco, lo terrorífico e incluso lo repugnante, con la intención abierta de provocar sin indulgencia al espectador. Ya ocurre así con sus homenajes femeninos a la Historia del arte, serie de retratos en los que la mujer se representa como personajes famosos de las obras de arte, así la Fornarina de Rafael o la Judith de Boticelli, pero lejos de representarlas como aquéllas, las transforma completamente, reproduciéndolas desnudas o embarazadas y envueltas en entornos siempre provocativos.

Pero aún dará un paso más en este camino hacia lo abyecto con la que fustigar al espectador para ahondar de esta forma en la crítica al trato y la condición de la mujer. Así, las fotos que realiza a finales de los ochenta, en las que proliferan comidas que se pudren, penes de plástico rociados de ketchup e incluso mezclas repugnantes que provocan arcadas. Es la plasmación culminante de lo feo en el arte como elemento de expresión y como símbolo. En la misma línea se incluyen también sus series conocidas como Sex pictures, en las que toca el tema sexual pero con la misma estética truculenta: muñecas sexuales desmembradas, sexo con armas, sexo con máscaras terroríficas, etc. Las fotos se han hecho mucho más grandes y el blanco y negro de las primeras años ha dado paso a un color rutilante y chillón con el que subrayar el tono agrio y agresivo de sus fotos, que últimamente reinciden en el tema terrorífico que parece haberse convertido en uno de sus principales referentes. Tampoco es el único. Sus fotos insisten en la crítica al papel de la mujer en la sociedad actual, pero no es ajena tampoco a la crítica social más amplia, objetando de las tiranías de la publicidad, la moda o los medios de comunicación, tratando igualmente temas relacionados con la violencia, la política o la sexualidad, utilizando como vehículos de expresión imágenes relacionadas con los medios de comunicación de masas, más directos y fáciles de entender

En cualquier caso, la fotografía de Cindy Sherman no nos deja indiferentes. Es otra forma de entender la imagen, que algunos han relacionado con el arte Conceptual y más lejanamente con el Surrealismo, y que se relaciona también con el trabajo de otras mujeres que en muchos sentidos coinciden con ella, caso de Bárbara Kruger, Mona Hatoum o Jenny Holzer. Aunque como hemos dicho, lo más importante es que no se tata de una fotógrafa con aspiraciones artísticas, se trata de un artista que utiliza como instrumento la fotografía.